Jubi y Manuel

Quince años juntos dan para mucho

Manuel comparte la tutela de este singular Yorki con su esposa, Marisa. En realidad, Jubi llegó a su casa de Vallecas (Madrid) gracias a ella: “fue el regalo que le hicieron sus compañeros de trabajo cuando se jubiló, de ahí su nombre”, aclara Manuel.

Y de eso hace ya quince años. Tiempo suficiente para que la relación con Manuel, su padre putativo, sea irremplazable. “Es el único de la familia capaz de escuchar mis mayores sandeces con atención plena y sin desviar la mirada… ¡Eso no lo hace nadie!”, nos cuenta Manuel con mucho sentido del humor.

Una de las cosas que más le gustan es que “sólo él me recibe con alegría proporcional al tiempo que le he dejado solo en casa”. La relación entre ambos es para verla. Parecen, de verdad, padre e hijo.

Manuel no quiere acabar sin darnos su particular consejo: “los verdaderos amantes de los perros deberían comprarse un loro. Viven mucho más tiempo”, nos responde con una mezcla de humor y tristeza.

Y es que Jubi ya es un anciano que vive de regalo, y “cuando se vaya, me voy a llevar el mayor disgusto de mi vida”. De acuerdo, Manuel, pero también te has llevado grandes -inmensas- alegrías. Y eso queda para siempre.

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