La fórmula definitiva para calcular la edad “humana” de tu perro

¡Y déjate de la cuenta de la vieja!

La fórmula definitiva de como calcular la edad de un perro

¿Sigues creyendo que hay que multiplicar por 7 los años de tu perro para saber su edad “humana”? Vaya… pues va siendo hora de que deseches esta idea. Es una gran mentira que pudo tener su gracia hace unos años, pero ya no: la ciencia ha descubierto cómo hacer el cálculo con muy poco margen de error. Te lo explicamos.

La prestigiosa revista Science publicó en diciembre de 2019 una investigación realizada en la Universidad de San Diego (California, EEUU) sobre el proceso de envejecimiento. Y concluyó que las modificaciones químicas que experimenta cada ser humano determinan el llamado reloj epigenético. Para que nos aclaremos: este reloj calcula la esperanza de vida rastreando la genética, los hábitos de vida, el ambiente y otros aspectos influyentes (y determinantes) en cada sujeto.

El Labrador como conejillo de Indias

El mismo estudio quiso averiguar en qué difiere el reloj epigenético humano del reloj epigenético animal. Y eligieron al perro –en concreto al Labrador- para centrar su investigación. ¿Por qué al perro? Según explica la revista Science, lo consideraron muy apropiado porque vive en el mismo entorno que los seres humanos y recibe también atenciones y cuidados sanitarios muy elevados, como nosotros. Esto permitía establecer líneas comparativas relativamente semejantes y mucho más fiables. Y también más lógicas. Es fácil imaginar lo difícil –y quizás absurdo- que puede resultar comparar nuestro reloj epigenético con el de un gusano de seda o un canguro australiano.

UN CACHORRILLO DE CINCO SEMANAS ES COMO UN BEBÉ HUMANO DE CUATRO MESES

Los investigadores seleccionaron 104 ejemplares sanos de Labrador Retriever en edades comprendidas entre las cuatro semanas y los 16 años de edad. Lo primero que observaron fue que los perros, según van haciéndose mayores, desarrollan las mismas enfermedades que nosotros y sufren pérdidas funcionales muy semejantes. Es decir, que nos hacemos viejos de modo muy similar -¡qué sorpresa!- aunque a un ritmo bien diferente. En concreto, los científicos pudieron observar que el reloj canino funciona mucho más rápido que el nuestro, pero solo al principio, después se ralentiza.

Hablando claro para entender la fórmula

¿Esto qué significa? Te lo explicamos con ejemplos: un cachorrillo de cinco semanas es como un bebé de cuatro meses y un perro de dos años como una persona de unos 40 años. Pasado este umbral, el organismo del animal echa el freno a su reloj epigenético y solo envejecerá dos décadas en los siguientes diez años. ¿Y llegados a los 12 años? El reloj se ralentiza un poco más, y se para definitivamente entre los 15 y los 20 años, como máximo. Hay excepciones, de acuerdo, aquí puedes consultar algunas, pero no es lo habitual.

Intentar averiguar su «edad humana» no es un juego. Nos da seguridad .

La fórmula científica para averiguar la edad humana del perro -que puedes consultar aquí– se hace más precisa cuando el animal ya ha cumplido su primer año de edad. Lo más fácil para conocerla es utilizar una calculadora científica, introducir la edad del animal, pulsar la tecla “in” (logaritmo neperiano), multiplicar el resultado por 16 y, por último, sumar 31. Según esta fórmula, un perro de cuatro años es como una persona de 53, otro de ocho equivaldría a un hombre de 64 y uno de 15 años a un anciano de 74.

Los investigadores señalan, nos obstante, que cada raza tiene características propias que impiden que estos datos sean 100% exactos. Año arriba, año abajo, lo cierto es que el estudio es muy fiable, y la fórmula, también. Si no tienes calculadora científica, prueba a poner tú teléfono en posición horizontal. Muchos modelos trasforman la calculadora simple en científica con solo girarlos.

¿Por qué tanto interés en humanizar la edad canina?

María Rebollo, psicóloga, explica “que la relación entre perro y dueño es muy estrecha, muy humana. Les compramos galletas especiales, hablamos con ellos como si nos entendieran… Es lógico que queramos, de algún modo, trasladar a nuestro dominio aspectos que se nos escapan. Y la edad está entre ellos.

No todas las razas envejecen a la misma velocidad

Sabemos que un perro vive unos 16 años, pero eso no es suficiente. Los dueños se sienten más seguros estableciendo correlaciones entre la edad canina y la humana. No es un juego. Es un modo de ubicar al perro en un espacio de tiempo que sí conocemos y manejamos. Saber que tiene cuatro años nos dice, en general, que tiene mucha vida por delante. Pero el amo quiere a su mascota, y no le satisface plenamente un dato tan ambiguo”.

 

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