Rubia y Diana

Estas chicas son guerreras

Alos tres días de ser adoptada, esta preciosa mestiza comenzó a dar síntomas de que algo no iba bien: fiebre, diarrea, falta de apetito y un cansancio exagerado pusieron a Diana, su nueva dueña, rumbo al veterinario de urgencia. “Diagnosticaron parvovirus y coronavirus de perro. Le pusieron una vía de suero para evitar la deshidratación y otra con antibióticos para combatir la enfermedad. No me prometieron que saldría con vida. Fue muy duro”.

Cinco días después, Rubia volvía a su nuevo hogar. Allí le esperaba una familia numerosa compuesta por 3 gatas, un gato y una Podenca Andaluza. “Creíamos que Rubia iba a necesitar un tiempo de adaptación… pero fue todo lo contrario: no tardó nada en sentirse un miembro más de la familia. Nos lo puso muy fácil a todos», cuenta Diana mientras acaricia con enorme ternura la cabeza de Rubia.

¿Su salud quedó resentida? “En absoluto. Ahora tiene unas defensas de samuray. No se pone enferma nunca. Además, hace gala de una vitalidad y de un apetito envidiables. Es todo salud”.

Sospechamos que el cariño que ha recibido ha alimentado también a sus defensas vitales. Gracias por sacarla adelante, Diana. Queda pendiente que nos hables de tu gran familia. Sentimos curiosidad por saber cómo es el día a día de un ama con seis mascotas a su cargo.

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