Lluna, Andrea (y el primo Santiago)

Tres hermanos y dos especies

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a imagen de Lluna y Andrea nos llegó a la redacción con una preciosa historia detrás. Andrea apenas tenía un año cuando la conoció. Llegó al hogar de su tía Rocío para compartir juegos y risas con su primo Santiago, algo más mayor que ella. Y allí estaba Lluna, una perra Pastor de tres meses de edad que “pronto se convirtió en la hermana de mi hijo Santiago y de mi sobrina Andrea”, nos cuenta Rocío. ¿Una hermana? “En efecto- continúa Rocío-. Lluna llegó y nuestra casa se volvió más alegre y feliz que nunca. Mi hijo y mi sobrina la trababan como a un igual. Todo fue precioso. Muy natural”.

Rocío nos cuenta que cuando Andrea tenía ganas de echar la siesta, salía gateando en busca de la barriguita de Lluna para dormirla allí. “Lluna no se movía hasta que mi sobrina despertaba. Lo compartían todo. Ambas crecieron juntas. ¡Tenían la misma edad!”. Santiago era un poco mayor para dormir sobre su mascota, pero su madre nos cuenta, entre carcajadas, que se la llevaba a jugar al futbol con sus amigos. “Y no me preguntes cómo, pero aprendió incluso a meter goles”. ¡Increíble!

Pasado un tiempo, a Lluna le detectaron un problema cardiaco. El veterinario calculó que moriría en un máximo de cinco años. Afortunadamente “la vida y la ciencia nos permitieron estar con ella más tiempo”, cuenta Rocío. Durante esos años pasaron muchas cosas, y una de las más sorprendentes fue que Santiago se curó del asma que padecía desde su nacimiento.

El médico de cabecera, cuando se enteró de que una perra Pastor convivía con su paciente, puso el grito en el cielo. Y tenía razón, la idea de adoptar un perro fue algo descabellada, pero… ¡Santiago se curó! “Así fue, no solo no agravó su enfermedad, sino que la hizo desaparecer. Y fue ella, Lluna, porque los síntomas se volatizaron tras su llegada”, asegura Rocío con convicción absoluta.

Desde entonces ha pasado ya un tiempo… Santiago no ha vuelto a tener asma y tiene 25 años. Andrea, de 19, es una joven estudiante con un futuro prometedor. Esta historia y las imágenes que la acompañan, tomadas cuando ambas tenían tres años de edad, es el particular homenaje que la familia Arnal hace a Lluna. “Fueron 11 años de convivencia preciosos. Llenos de recuerdos. La infancia de mi hijo y mi sobrina habría sido mucho más gris sin ella. Sin nuestra Lluna”. Estamos seguros de ello, ojalá que este recuerdo en The Pets esté a la altura de todo lo que habéis vivido juntos.

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