Padda (o gorrión de Java)

¿Quieres saber quién es el tipo de los mofletes blancos?

Exótico, bellísimo y casi recién descubierto por el público no profesional, el Padda lleva años siendo objeto de deseo entre ornitólogos y aficionados con experiencia. Para entenderlo, basta con echar un vistazo a su colorido. Seductor, ¿verdad? Pues aún hay más. He aquí un ave de jaula diferente, exclusiva, muy fácil de cuidar y extraordinariamente silenciosa. ¡Te va encantar!

Genio y figura

 

Tamaño: de 13 a 15 cm.
Esperanza de vida: 7 años
Origen: Asia, Islas de Java y Bali
Colores: Aunque el más habitual es el azul, el blanco está muy cotizado. También existen plumajes de color gris, marrón y con mezclas.

Precio: Los Padda blancos pueden costar hasta 30€; el resto, no más de 10€.

Este pequeñajo de pico rojo no tiene nada que envidiar al popularisimo canario, a excepción del canto, una cualidad que el Padda solo saca a relucir cuando quiere conquistar a la hembra. ¿Ellas no cantan? Pues no, solo gorjean. Lo cierto es que es un ave muy silenciosa y delicada de movimientos. Algunos amos los adiestran para dejarlos sueltos dentro de la casa: son pequeños, poco alborotadores y muy apacibles.

¡Marchando una y media de arroz!

Es interesante saber que su hábitat natural son las estepas y regiones agrícolas de Indonesia, donde provoca auténticos estragos en los campos de arroz. De hecho, el nombre latino de este pájaro, Padda oryzivora, significa devorador de arroz. Y esta es la razón por la que su cría está prohibida en algunos países, ya que puede llegar a constituir una verdadera plaga para las zonas de cultivo. Dicho esto, es fácil deducir que vendería sus plumas por un buen plato de arroz.

Se pueden adiestrar para dejarlos sueltos por la casa. Eso sí, se necesitan toneladas de paciencia.

Los ornitólogos señalan que el Padda no necesita ninguna dieta especial, pero el arroz sí debe estar presente, ¡faltaría más! Su comida de base puede ser un preparado comercial para canarios. Y también verduras tan españolas como berza gallega, grelos o diente de león (dos veces por semana), pequeños trozos de manzana o naranja (a diario), algún gusano de harina cada quince días y bizcocho para aves (unos 12€) de modo ocasional. ¿Qué más necesitan?

Una pareja estable, fiel y con ganas de polluelos

En su medio natural, el Padda vive siempre en pareja, aunque a veces se reúnen en grandes bandadas, sobre todo cuando se trata de atacar un campo de arroz. Las parejas permanecen fieles y unidas durante muchos años, a veces toda la vida. Se reproducen con bastante facilidad y son unos padres ejemplares. Las hembras ponen entre uno y seis huevos, los incuban unos 20 días y, una vez que nacen, los mantienen en el nido hasta cuatro semanas. No obstante, seguirán alimentando a sus polluelos dos semanas más, hasta su emancipación.

Cualquier padda vendería sus plumas por un buen plato de arroz. ¡Les encanta!

La casa familiar tiene que tener unas dimensiones mínimas de 60x30x30 cm. Los únicos accesorios que necesitan son un par de perchas para hacer ejercicio, comedero, bebedero, un corazón de sepia y arena mineralizada. Solo cuando se pretenda que críen, habrá que colocar un nido y poner a su alcance fibras de coco o yute para que ellos mismos forren el lecho que albergará a sus retoños.

Chequeo profesional antes de comprar

Si te decides a comprar un par de ejemplares (recuerda que dos siempre mejor que uno), observa detenidamente a los candidatos antes de decidir. Asegúrate de que tienen una expresión viva, alegre; nada de ejemplares decaídos o tristes. Echa un vistazo a su plumaje: si es fino y brillante, todo va bien. Las patas no deben lucir callosidades ni escamas; las uñas siempre cortas y nunca retorcidas. Es bastante difícil distinguir al macho de la hembra, solo existe un pequeño detalle a simple vista: el pico de ellos es más oscuro. Así que tu pareja deberá tener tonos de pico diferentes.

Ojo a estos síntomas

  • El pico crece demasiado: Hay que córtaselo y reducir las cantidades de calcio que consume. Recuerda colgar en la jaula una lima de cemento (4€) para que afile el pico.

  • Falsa muda: algo ambiental no está yendo bien. Comprueba que la jaula tiene las dimensiones adecuadas. Trasládala a una zona soleada, pero evita que los rayos incidan directamente. Asegúrate de que la habitación está ventilada, aunque libre de corrientes de aire. Vigila también que su dieta es la correcta y que tiene ciclos estables de luz y oscuridad (10 horas).

  • La hembra no expulsa el huevo: se trata de bloqueo ovárico. Moja suavemente la zona con agua bien caliente varias veces al día. Si en 24h no se produce la expulsión, acudir al veterinario.

  • Escamas en patas, costras y algún “dedo extra”: Vaya, tiene ácaros. Va a necesitar un tratamiento que solo puede prescribir el veterinario. Una vez más, es mejor prevenir asegurando una buena limpieza de la jaula y rociándola semanalmente, incluido el nido, con sprays específicos (pagar más de 7€ por estos productos es tontería).

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