¿Malos modales? Reeducar a un perro adulto (y resabiado)

Estas técnicas sí funcionan. ¡Garantizado!

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Reeducar perro adulto

Si tu perro tiene más de tres años y es un chulo redomado, puedes hacer dos cosas: someterte o someterlo. La primera opción es solo cosa tuya, la segunda no. Salvo que la situación esté desbordada –en cuyo caso necesitas ayuda profesional-, podemos ayudarte. Si eres constante, notarás los resultados en un plazo de tres meses.

Con el asesoramiento del Instituto Universitario Fogaus (Costa Rica)

Toby creció en un ambiente confuso. Todos lo querían, pero no supieron educarlo; el pequeño de la casa compartía con él su bocata de media tarde, el mediano se chivaba a su madre, quien no tardaba dos minutos en organizar una marimorena al pobre animal. Los horarios de salida andaban manga por hombro: una vez tocaba a las 10 h., otra a las 11 h. y algunas ni tocaba… En realdad, Toby no sabía bien dónde y cuándo podía hacer pis, ya que alguna vez entendían que “no podía aguantar” y otras le reñían y le llamaban “cochino”, pero nadie le explicó nunca él porqué de esta dicotomía.

Por si fuera poco, le daban los juguetes viejos de los niños, pero si tocaba los nuevos, le caía una bronca de cuidado. Al final, la familia decidió que había que impartir normas, aunque nadie asumió la responsabilidad de establecer reglas fijas y coherentes…

Esta situación, que a muchos puede parecerles de ciencia-ficción, es muy común en algunos hogares. Si te sientes identificado, podemos ayudarte. Recuperar la paz y el orden es una labor difícil, pero los resultados se notan. Nuestro compromiso es ayudarte a revertir la situación en un plazo medio de tres meses; el tuyo, ser constante, coherente y no desesperar. ¡Vamos a por ello!

ÉL NO TIENE LA CULPA

LOS PERROS CON MÁS DE TRES AÑOS QUE NO HAN APRENDIDO A COMPORTARSE NECESITAN UN PLAN DE REEDUCACIÓN

Lo primero que hay que asumir es que el perro es así porque le han enseñado a comportarse de esa manera. Los perros necesitan normas fijas y justas. Si hoy consientes lo que mañana prohíbes, agudizarás su inteligencia para que encuentre la manera de hacer “siempre” lo que a veces -solo a veces- no le dejas.

Una vez comprendido esto, habrá que hacer una lista de todos los problemas concretos que hay que corregir. Sé justo y ve poco a poco. Apunta primero los comportamientos sencillos de reeducar, como robar juguetes, instaurar horarios que le permitan controlar sus ganas de hacer pis… y deja para el final lo más complicado, como controlar su afán de convertirse en el chulo del barrio.

EN LA CALLE NO ATIENDE A LAS LLAMADAS

Reeducar a un perro adultoPrueba a llamarle con entusiasmo, como si quisieras jugar con él. Si acude, acarícialo y pronuncia palabras amables mientras le pones la correa. El camino de regreso tiene que estar lleno de felicitaciones. Si no acude, ten un poco de paciencia y refuerza el entusiasmo.

Si continúa haciéndose el sordo, aunque le llames con una zambomba, escóndete y pégale un susto de muerte. Cuando comience a buscarte, déjate ver y llámale. No olvides felicitarle tan pronto acuda. El éxito se basa más en el premio que en el castigo, aunque éste sea también muy necesario.

Los casos muy rebeldes quizás necesiten la ayuda inicial que un premio gastronómico, aunque nunca es bueno abusar de ellos. Tan pronto como sea posible, habrá que sustituirlo por recompensas afectivas, que además tienen el valor añadido de reforzar el vínculo perro-amo.

ROBA EN LAS BASURAS

La primera medida es dejar la basura fuera de su alcance. Aún así hay que reeducar el vicio. Para ello, habrá que preparar la situación y pillarle in fraganti metiendo el hocico dentro. Justo en eso momento se le regañará pronunciando un fuerte No, acompañado de gestos de autoridad (levantar el dedo índice mirándolo a los ojos, por ejemplo). También es buena solución rociar el cubo con vinagre y sal (hay quien usa pimienta de cayena). Después de unos cuantos intentos, irá perdiendo el gusto por hurgar en ese lugar, aunque no por las basuras callejeras.

Evitarlas  necesita técnica y paciencia. En este vídeo de Adiestramiento Canine-Service encontrarás pautas interesantes. No obstante, si lo llevas bien atado y frenas en seco sus intentos de acercamiento, reforzando su comportamiento (con caricias, palabras y, ocasionalmente, snacks) cada vez que ignore la basura, le estarás reeducando bien.

ES UN CHULO REDOMADO

Bajarle los humos a un macho alfa lleva su tiempo. La soberbia canina es fruto de la falta de respeto que los amos se han ganado a pulso. Vendrá bien obligarle a adoptar posturas de sumisión: colocado panza arriba mientras su dueño, de pie, lo mira fijamente (postura roll over).

Sabemos que esta técnica tiene detractores, y que hay quien asegura que la postura roll over no es efectiva. No estamos de acuerdo, pero sí respetamos que haya quien no quiera aplicarla. Para estos casos, hay otras técnicas.

Una que suele dar buenos resultados consiste en retirarle el cuenco de comida cuando está hincando el diente. Y retenérselo unos minutos. Si se enfrenta, regañarlo con firmeza y no darle la comida hasta más tarde. Conviene repetir el mismo ejercicio con sus juguetes.

En cualquier caso, la reeducación necesita echar la vista atrás y corregir, de raíz, comportamientos viciados. Lo mejor será iniciar un adiestramiento básico, como si fuera un cachorro al que hay que poner límites. Por último, señalar que hay ciertos estudios que relacionan la falta de obediencia con la falta de ejercicio y el aburrimiento.

DESTROZA TODO LO QUE PILLA

Está demostrado que los ejemplares que pasan solos y sin distracciones más de diez horas diarias traducen su aburrimiento en conductas agresivas que les llevan a arremeter contra todo lo que pillan. Si es tu caso, quizás merezcas que el pobre animal destroce tu casa. Sin embargo, estamos convencidos de que ningún lector de The Pets haría algo así, y por eso vamos a ofrecer soluciones eficaces, como aplicar una mezcla de sal y vinagre sobre los objetos contra los que arremete (también existen pulverizadores comerciales de sabor amargo). No olvides nunca regañarle siempre que le pilles en plena fechoría, y jamás inspecciones delante de él los destrozos; interpretará que te gusta lo que ves.

Algunos otros trucos que suelen funcionar son: aumentar el tiempo de ejercicio diario, proporcionarle entretenimientos activos dentro de casa, como el tablero Tic Tac Twirl (unos 15€), un Kong adecuado (de 4€ a 15€) o, si pasa mucho tiempo solo, contratar un paseador de perros (las tarifas están entre 5€ y 10€ por hora).

PERRO QUE VE, PERRO QUE RETA

Si no es una situación grave, en cuyo caso necesitas un especialista, es posible bajarle los humos. ¿Cómo? Ningún enfrentamiento debe quedar sin castigo. Cuando dé la primera señal de que va a iniciar un reto, habrá que retenerlo y emprender el camino de regreso a casa, con frialdad y distancia emocional: no le hagas caso alguno durante el trayecto.

SI COMIENZA UNA PELEA, ARROJÁLE UN CUBO DE AGUA ENCIMA O CIEGA SU CAMPO DE VISIÓN CON CUALQUIER PRENDA QUE TENGAS A MANO

Siempre que esté permitido, déjalo suelto en el parque. No es bueno que sienta la protección de la correa en caso de trifulca. Si ésta llega, el amo no debe meterse, bastará con que arroje un cubo de agua sobre el animal. También es eficaz tapar su campo de visión con un jersey u otra prenda. En un plazo no superior a tres meses, las malas pulgas del animal irán bajando, salvo que exista alguna enfermedad neurológica. Lo sabrás porque la agresividad habrá surgido de modo repentino e irá acompañada de más síntomas.

EL ABC DE LA EDUCACIÓN 

 

Necesita un líder: La persona elegida será adulta. Tendrá que pasar tiempo con el perro; así que la paciencia y disponibilidad son determinantes a la hora de seleccionarlo. Ojo con las buenas voluntades que no se ajustan a la realidad. Entorpecen mucho el proceso de educación.

 

Él perro marca el ritmo: un perro adulto necesita tiempo para aceptar normas nuevas. Hay que luchar contra su instinto natural de hacer “lo que le da la gana”, y eso exige paciencia y mano izquierda. Hay que respetar los tiempos de aprendizaje del animal y permitir que el ritmo lo marque él.

 

Horarios estrictos: El perro debe saber cuáles son sus horas de paseo. Solo así puede controlar su vejiga para adaptarla a un horario. Lo mismo sucede con la comida: siempre horario fijo e idéntica cantidad. Es sorprendente comprobar lo sencillo que es lograr que el perro se adapte a los horarios establecidos.

 

Castigos eficaces: Ni golpes ni gritos. Para regañarle hay que pillarlo “in fraganti”, pronunciar un NO seco y firme, ignorarlo y aislarlo cinco minutos. Después, tratarlo como si nada hubiera ocurrido. Olvida el castigo físico, crea mascotas inseguras, tristes, enfermizas y agresivas.

NO QUIERE VISITAS EN CASA

Mal asunto, tienes un antipático en casa. Para corregirlo, pide ayuda a un amigo que tu perro no haya visto nunca. Poneos de acuerdo para que cuando llame al timbre el animal esté bien atado y tu amigo tenga a mano un snack canino. Al oír la puerta, da muestras de alegría, abre y dile a tu cómplice que tire junto al perro (nunca debe dárselo directamente) el snack.

Tras repetir la operación unas cuatro veces, tu amigo ya no llevará recompensa, pero sí un buen repertorio de palabras cariñosas. El acercamiento entre ambos debe ser progresivo. El ritmo lo marcará el perro. Evitar que un perro arañe la puerta.

Más adelante necesitas repetir el ejercicio con otras personas desconocidas para tu mascota. En unas cuatro o cinco semanas el perro se volverá loco de contento cuando escuche el timbre de la puerta. ¡Asegurado!

Los cambios no se producen de la noche a la mañana

¿Has conseguido reeducar a tu perro adulto? Cuéntanoslo! Estos artículos y muchos otros los podrás encontrar en The Pets. Imágenes: Pixabay & Pexels & Envato

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