American Shorthair

Un chico de la calle

American Shorthair

Llegó a América del Norte en barco. Allí creció, se multiplicó y vivió en los suburbios hasta que unos criadores repararon en él. Lo sacaron de las calles y lo subieron de categoría. En 1971 un ejemplar de color plata fue elegido “Gato Nacional”. Hoy, su fama está ensombrecida por razas más nobles y sofisticadas. Quizás haya que rescatarlo de nuevo. ¡Vamos a por ello!

El American Shorthair de un vistazo

 

Peso: Ente 4 y 6 Kg.
Tamaño: de 30 cm a 40 cm.
Esperanza de vida: de 15 a 20 años
Carácter: tranquilo, independiente, silencioso y con buen carácter. Es sociable y muy inteligente.
Precio aproximado: se pueden encontrar buenos ejemplares a partir de 500€, incluso menos.

Más información: National American Shorthair Club

En el siglo XVII muchos europeos cogían el hatillo y se embarcaban rumbo a las Américas. El sueño de lograr fortuna rápida llenaba los buques con más alegría que una zambomba en Navidad.

La travesía duraba varios meses y las bodegas se llenaban de montañas de alimentos. Es fácil imaginar dónde se ubicaba el paraíso terrenal de las ratas y ratones del XVII.

… y embarcaron al cazarratones 

Para combatir los roedores, la tripulación pensó que nada mejor que hacerse con una legión de gatos callejeros, hambrientos y sibilinos. Y ahí aparecen los ancestros de nuestro American Shorthair, unos matones de cuidado que, posiblemente, inspiraron al buen Disney para dar vida a Lucifer, el felino obsesionado con hincarle el diente a los ratones de Cenicienta.

American Shorthair

Del suburbio a la fama

Pero sigamos con su historia. Cuando los colonos pisaron la tierra prometida, estos felinos también desembarcaron en suelo americano, donde encontraron otros colegas recién llegados e igualmente desorientados, porque antes de la colonización la existencia de gatos en ese continente era nula.

Allí se multiplicaron y se adaptaron a una nueva realidad, creciendo en corpulencia y tamaño. Vivían dando caza a los roedores, husmeando entre basuras y cobijados en callejones oscuros. Así pasaron varios siglos hasta que a principios del XX un grupo de criadores reparó en su existencia. Deciden entonces crear una raza nueva: Domestic Shorthair, rebautizada poco después como American Shorthair. Su fama creció como la espuma, hasta el punto de convertirse en la raza más demandada de EEUU.

Un físico de marine

Cuando llegó a América experimentó una adaptación prodigiosa. En vez de palidecer y empobrecerse ante los rigores climáticos y las penalidades de la calle, su cuerpo ganó volumen, musculatura y tamaño. Se hizo más fuerte, y posiblemente más inteligente. Hoy en día, la raza es una de las más grandes y poderosas. Al punto de que su estándar especifica que “cualquier rasgo que produzca debilidad será motivo de descalificación”. ¡Vamos! Que es todo poderío y fortaleza.

La selección natural también le ha dotado de un manto duro, recio y resistente. Su grosor y densidad son un abrigo que ya quisiera para sí la mismísima reina de las nieves. Y no es una broma, cuanto más frío hace, más duro y denso se hace el manto. ¿Su color?: negro, atigrado, plata… y todo lo que sea posible imaginar hasta llegar al blanco.

American Shorthair

¿Duro él? Nunca

Su pasado callejero no le ha convertido en un tipo duro ni pendenciero. Al contrario, es muy buen chico. Tiene un humor excelente y algo muy parecido a lo que nosotros definimos como sentido común. Le gusta la vida casera y la compañía de los humanos. Es paciente con los más pequeños y muy atento con las personas mayores y los enfermos. Tienen bastante habilidad para detectar los estados de ánimo de su dueño y actuar en consecuencia.

Muchos años viviendo en la calle han endurecido su cuerpo, pero no su corazón: es sentible en extremo

A su duro pasado sí hay que agradecer una salud envidiable. No se conocen enfermedades propias de la raza y su sistema inmunológico parece diseñado para resistir lo que le echen. Eso sí, dada su afición a investigar los alrededores de la casa en busca de piezas a las que dar caza, las almohadillas de sus pies suelen sufrir más de la cuenta. Y si además se zampa a sus presas, los trastornos gastrointestinales y las intoxicaciones podrían ser asuntos serios.

¿Quién le robó el trono?

Su año dorado fue 1971, cuando un precioso ejemplar plateado de American Shorthair fue elegido “Gato del Año” en EEUU. Es fácil imaginar el fiestón que se pudo organizar en la sede del National American Shorthair Club aquel día. Es posible que los vecinos aún no lo hayan olvidado. Los americanos saben celebrar sus cosas con una mezcla de obsesión y fanatismo no conocida aún en el resto del mundo…

¿Por qué perdió popularidad? Sería pretencioso dar una sola respuesta. Hay muchas. EEUU es el país del mundo con más cantidad de gatos. Los gustos americanos son algo caprichosos y extravagantes. Y al American Shothair le salió mucha competencia: Maine Coon, British Shorthair, Ragdoll, Persa, Devon Rex… No debió ser fácil enfrentarse a estos felinos de alta cuna, criados entre algodones y preparados para ganar.

El chico de la calle palideció ante sus mantos sinuosos y sus delicadas pezuñas. Hoy, este entrañable felino no ocupa los primeros puestos de las razas más populares del mundo, pero los etólogos coinciden en que es una de las más sanas, inteligentes e intuitivas. Tres cualidades que le auguran un nuevo (y más sólido) estrellato.

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