Persa

La raza más vendida (y falsificada) del mundo

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Persa

Exuberante, sereno y muy cariñoso. Rendido a su amo y casi tan holgazán como Garfield, el gato nihilista de Jim Davis. Así es el Persa, la raza felina más deseada. Un superventas al que le llueven las falsificaciones, como al jamón del bueno. Hemos investigado qué hay detrás de los anuncios en red y, sinceramente, vivíamos más tranquilos antes de descubrir la cantidad de fraudes que se dan en internet.

Un rastreo por los enlaces de búsquedas para comprar gatos Persas de pura raza arrojan cifras alarmantes. En The Pets hemos comprobado que cerca del 60% podría ser fraudulento. Sólo el 40% de los más de 300 anuncios testados –publicados entre enero y abril de 2021- ofrecía garantías suficientes para afirmar que no eran una estafa.

El Persa de un Vistazo

 

Origen: Irán
Peso: Entre 3 y 5,5 Kg es el ideal, pudendo llegar hasta 7 Kg
Temperamento: Muy cariñoso, dependiente del amo y tranquilo
Precio: a partir de 700 € y hasta cifras que superan los 1.500€ para los mejores pedigrís

Más información: ASFE (Asociación Felina Española)

Dando caza al fraude

Han intentado vendernos Persas de pelo corto (¿), algo tan surrealista como hacer caldo de pollo en la cafetera italiana. Un fraude mayúsculo por el que nos pedían 150€, cuando un ejemplar auténtico –con melena- supera con creces los 500€. Hemos comprobado, también, que muchos falsificadores piden realizar el pago por Western Union o similar. Y, por lo general, insisten en enviar al animal por mensajería, poniendo todo tipo de excusas para evitar la recogida presencial. Concretando: precios bajos, distancias largas y altas dificultades para conocer al vendedor sólo sugieren un imperativo verbal: ¡huye! Fin del drama.

EN THE PETS HEMOS COMPROBADO QUE CERCA DEL 60% DE LOS ANUNCIOS DE VENTA EN RED PODRÍAN SER FRAUDULENTOS

Pero no siempre es tan fácil. Hemos encontrado ejemplares superfalsos a precio de mercado. Estos vendedores nos han recibido en persona, más sonrientes que Michael Obama y con una bandeja de pastas caseras. Después de intercambiar sonrisas y recetas culinarias (hay que ganarse la confianza del ingenuo comprador), presentaron un gatito de raza “¿Éhto qué é lo que é?”. Y con lágrimas en los ojos nos desearon una muy feliz vida en común. Frustrada la compra (800€), la antes sonriente Michael Obama se puso negra y balbuceó que no sabíamos nada de Persas. El cachorrito en cuestión era bonito y muy peludo, pero desproporcionado. Puede que por sus venas corriera sangre de gato Persa, Angora… y triceratops.

En vista del alto porcentaje de fraudes potenciales con el que nos hemos encontrado (lo contaremos más adelante en un amplio reportaje), nuestra recomendación es consultar la relación de criadores debidamente reconocidos en la ASFE (Asociación Felina Española) y dejarse de pamplinas.

Sin tiempo (ni cariño) no hay Persa

Pero, ¿qué tiene este gato para ser tan deseado? Muchas cosas, y la mayoría buenas, aunque no todas. Su manto es suave, largo, denso y con un tacto que recuerda a la seda. La cola, gruesa y emplumada, se parece a la de un zorro. Espectacular, aunque para mantener ese pelazo haya que invertir 20 minutos diarios en un minucioso cepillado. Y no hagas como esos vegetarianos que pierden su amor a los animales ante un muslo de pollo. Si quieres un persa, tendrás que dedicarle tiempo, y mucho. Porque además de las rutinas de belleza, esta raza necesita los arrullos y la plena atención de su dueño.

LOS PERSAS QUE NO RECIBEN CARIÑO SE VUELVEN ENFERMIZOS Y TACITURNOS

Si no es posible cubrir sus necesidades afectivas, lo mejor será quedarse con las ganas y colgar un poster con su imagen. El de carne y hueso necesita a su amo, salvo riesgo de caer en depresión. No es un mito: los Persas que no reciben cariño se vuelven enfermizos y taciturnos, al punto de que se están realizando estudios que vinculan las carencias afectivas con su tendencia a sufrir asma, la inapetencia y falta de actividad.

El Persa depende de su amo como un niño. Busca su regazo con tenacidad infantil y lucha por hacerse un hueco en la cama, en el sillón o en cualquier lugar donde pueda tocar a su idolatrado dueño. La profusión de su cariño solo es comparable a la abundancia de su pelo que, dicho sea de paso, pierde como si no hubiera un mañana. No hay modo de evitarlo, salvo con un largo cepillado diario y una buena –muy buena- aspiradora.

Persa

¡Me cachis con la salud!

El Persa no es un chicarrón del norte. Según los veterinarios consultados por The Pets, los problemas respiratorios, los quistes renales y los trastornos oculares son sus males más habituales. Aunque un estudio del Royal Veterinary College (Londres), en colaboración con la Universidad de Edimburgo, señala que las complicaciones de pelo y piel (12,7%), las enfermedades dentales (11,3%), el mal crecimiento de las uñas (7,2%) y el exceso de secreción ocular (5,8%) son sus puntos débiles.

¿Qué podemos hacer? Nuestros veterinarios aconsejan “alimentarlo con productos ricos en Omega 3 y 6. Darle pasta de malta para prevenir las bolas de pelo, llevarlo al veterinario para revisiones periódicas y disfrutar de su presencia sin pensar en quistes, rinitis y males peores”. Añaden, también, que “la vida media de un gato Persa bien cuidado está entre los 9 y los 12 años”. Longevidad más que razonable.

 SIETE COSAS IMPORTANTES SOBRE SU ASPECTO 

  1. ⇒Tiene la cara ancha y plana.
  2. ⇒ El morro es chato, con las aletas de la nariz pequeñas.
  3. ⇒ Los ojos grades y bien redondos
  4. ⇒ Tamaño mediano, aunque el pelo le hace parecer de talla grande.
  5. ⇒ Patas cortas y fuertes, con los pies redondos y mechones de pelo entre los dedos.
  6. ⇒ La cola tiene forma de penacho y de apariencia muy esponjosa.
  7. ⇒ Pelaje fino y muy suave. No lanoso.

Existen muchas variedades, clasificadas según el color del manto

 

 

Estos artículos y muchos otros los podrás encontrar en The Pets. Imágenes: Pixabay

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