Leishmaniosis: jamás debería contraerla

Es una enfermedad incurable

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Microscópico y peligroso. Así es Leishmania, un protozoo perverso que trabaja mano a mano con una mosquita, y no precisamente muerta. Ambos forman un tándem fatal que, como curtidos guerreros, actúan de noche y en silencio. Si atacan a tu perro, lo enfermerán de por vida.

La Leishmaniosis se trasmite por medio de la picadura de un mosquito hembra del género Phlebotomus. El perro suele contraer el mal entre los meses de mayo a octubre, aunque no dará muestras de enfermedad hasta pasado el periodo de incubación, que oscila entre tres y nueve meses, incluso más.

Este es un tiempo de gracia, porque “si la enfermedad se detecta antes de que los síntomas aparezcan, el pronóstico mejorará muchísimo, y la posibilidad de un desenlace fatal disminuye”, explica el veterinario gaditano Daniel Sordo.

La leishmaniosis también afecta a los gatos, pero en mucha menor medida que a los perros

Esto significa que una sencilla prueba de sangre hecha a tiempo puede salvar la vida a nuestra mascota. “Hay test rápidos que ofrecen resultados en apenas 10 minutos. Si es positivo, se realizará otro análisis más completo para determinar el avance de la enfermedad. En base a los resultados se procederá al tratamiento”, señala Sordo.  ¿Cuándo hay que hacer el test? “Una vez al año, y preferiblemente pasado le otoño”, puntualiza el veterinario.

¿QUÉ SON LAS LEISHMANIAS?

 

Protozoos flagelados que pasan su ciclo biológico en el estómago de una chica insecto llamada flebótomo (phlebotomus). Estos diabólicos sujetos unicelulares son responsables de la leishmaniosis, y su plan de conquista es maquiavélico. Te lo contamos. Ya sabemos que su aliada es una mala mujer a la que le gusta la sangre. Pero no solo eso, también tine unos hábitos muy peculiares. Te los contamos:

ThePets LeishmaniosisSale de caza por la noche, pero solo si la temperatura nocturna no baja de 16ºC; su vuelo es silencioso, prácticamente imperceptible, y se siente muy atraída por las luces de las casas. Pica a diestro y siniestro hasta saciar su sed, y si introduce su aguijón en un sujeto infectado, ingerirá larvas de Leishmania (amastigotes) y las albergará en su estómago, donde crecerán al calor de mamá insecto.

Una vez desarrolladas, querrán salir del vientre adoptivo, y lo harán en tropel tan pronto se produzca una nueva picadura. De este modo, un nuevo organismo se infestará de formas parasitarias locas por empezar a reproducirse y colonizar su nuevo hogar. Y lo harán con tal empeño que sí el sistema inmunológico del infectado no pone freno, acabarán con su vida.

Esta cruel enfermedad afecta a la piel, las mucosas y los órganos internos  

picadura fatal

 

¿Solo hay contagio si las larvas están desarrolladas? No. Inmediatamente después de picar a un perro infectado, flebótomo ya es portadora. Trasmitirá larvas a todo el que pique, pero no todas; algunas permanecerán en su vientre hasta desarrollarse un poco más y salir antes de que sea demasiado tarde. Esto es importante, porque una hembra de flebótomo solo pica tres o cuatro veces en su vida (su época adulta apenas dura semana y media) y ninguna leishmania quiere perder el tren. Les va la vida en ello.

¿qué sabemos sobre flebótomo?

 

En España hay 12 especies de Phlebotomus, pero solo dos de ellas contagian la enfermedad. Una vive en zonas húmedas, la otra es de secano. Miden entre 1 y 4 mm, tienen un cuerpo velludo de color gris amarillento y mantienen las alas erguidas cuando están en reposo. Ambas salen de caza en noches cálidas y calmadas, atraídas por las luces de las casas, donde – por alguna razón no descubierta (no olvidemos que tienen cerebro de mosquito) –­ saben que encontrarán carne fresca para picar y sangre dulce para chupar.

Les gusta mucho refugiarse en lugares templados, húmedos y resguardados del viento; también buscan acomodo en los muros de piedra, huecos de árboles, casas en ruinas, sótanos mal ventilados…

¿cómo prevenir su ataque?

 

Digan lo que digan no existe ningún producto milagroso –champú, collar, spray…– capaz de protegerse al 100% de la picadura de flebótomo. El modo más eficaz de prevención es la vacuna, y aun así su protección no es total; continúa habiendo riesgo de contagio. Por eso es importante realizar análisis periódicos al animal para confirmar que está libre de leishmanias, aunque esté vacunado.

En cualquier caso, durante los meses de verano hay que reforzar la acción repelente de los productos químicos con otras medidas, como colocar mosquiteras en las ventanas, casetas o áreas donde haya perros. Conviene resguardar a los animales durante las horas de mayor actividad de los mosquitos: amanecer y atardecer. En las zonas de riesgo elevado, se recomienda aplicar repelentes en forma de baños o pulverizaciones cada 20 ó 30 días durante el verano y hasta bien entrado el otoño.

¿Y SI LE HAN PICADO…?

 

No habrá forma de saberlo hasta que el veterinario le haga una prueba. La enfermedad tiene un periodo de incubación largo –de 3 a 12 meses- y el mal nunca se declara al día siguiente de la picadura. El tiempo que tardan en aparecer los síntomas varía de un ejemplar a otro. Los primeros síntomas suelen surgir en la piel. Alopecias, ulceraciones, crecimiento exagerado de las uñas, despigmentación en el hocico, calvas alrededor de los ojos y pelo opaco y quebradizo son algunas de las señales.

Si los parásitos deciden alojarse en las vísceras, el hígado aumentará de tamaño y, en consecuencia, todo el abdomen. También habrá pérdida de peso, cansancio extremo y alteraciones en el riñón. Si esto último ocurre, el desenlace suele ser fatal. También es posible que surjan alteraciones locomotoras, fisuras en las almohadillas de las patas, úlceras entre los dedos, neumonía… todos estos signos pueden darse de forma aislada o conjunta.

También puede suceder que el animal sea resistente a la leishmaniosis y no desarrolle síntoma alguno. En este caso será un portador asintomático.

¿SE SALVARÁ?

 

No existe ninguna vacuna o remedio que sane por completo. El animal sufrirá la enfermedad toda la vida. Sin embargo, hay tratamientos que le mantendrán en buen estado y con una calidad de vida muy aceptable, sobre todo si la enfermedad se ha detectado antes de que los síntomas aparezcan.

Los meses de mayor actividad del mosquito trasmisor van de mayo a octubre  

¿Y SI PICAN A UN HUMANO?

 

La Leishmaniosis es una grave zoonosis, pero el hecho de contraer la enfermedad no tiene relación directa con tener un perro en casa. Cualquier persona puede adquirirla tras la picadura de un Phlebotomus infectado. Una persona con un sistema inmunológico en forma sanará por completo. Esta enfermedad es especialmente peligrosa para las personas con pocas defensas. Los síntomas son fiebre, dificultades para respirar, llagas en la boca y en la piel y congestión nasal, entre otros. Es una enfermedad grave en los niños, que requerirán bastante tiempo de hospitalización y muchos controles. Si no se trata, es mortal.

¿QUÉ ZONAS SON LAS MÁS PELIGROSAS?

En España, Baleares es la provincia con mayor incidencia; acapara el 57,1% de todos los casos registrados. La siguen Ourense, Lleida, Girona, Cáceres, Valencia, Alicante, Murcia y toda Andalucía. Recientemente se han detectado casos, aunque muy pocos, en Asturias y Cantabria. En Madrid, la Leishmaniosis abunda en zonas periféricas. En América Latina están los tres países con mayor incidencia global. Estos son Brasil, Colombia y Perú.

 

Ilustraciones: Lucía Valdivia

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